31 enero 2013

Capítulo 1


—¿Lo escuchas? —Me dijo mientras daba una calada a su pipa de cuerno de dragón.
—No, ¿qué se supone que tengo que escuchar? —le respondí mientras agudizaba mi oído lo mas que podía. A la vez, me fijaba en el curioso señor al que yo llamaba Maestro; el cabello largo y entrecano estaba recogido hacia atrás, lo que dejaba a la vista su sien rígida y tersa.
—Tranquilo, te darás cuenta más adelante. —Su voz suave y pasiva entraba en mi cabeza como una mano que me tranquilizaba en aquel raído sillón de su salón oscuro.
—¡Zafir! ¡Despierta, chico! Ve al edificio principal y limpia el establo de Caminster —le ordenó su jefe desde la escalera—. «Paciencia». —Pensó Zafir.  Todavía era pronto para aquello y a pesar de haber pasado ya cinco años de su muerte, sus recuerdos y palabras seguían en su mente—. «Aprende y no olvides»— le gritó al final de una de sus visitas al salir por la puerta.

Autor: Victor Manuel Naval
1º ESO

20 enero 2013

El mundo en tus manos


¿Qué es lo que más deseas? ¿En qué sueñas? ¿Conoces tus límites? ¿Los tienes?
Las palabras no son solo palabras: son un universo de posibilidades.
Un folio en blanco —la pantalla del ordenador— es el escenario en el que tus deseos se convierten en realidad.
Tus manos crean la vida y la muerte, el amor, la injusticia, el valor y el miedo, la riqueza, el dolor, la miseria y la gloria, las estrellas y el inframundo, la amistad, la codicia, la traición y la belleza.
No hay idea que no pueda ser plasmada en palabras, no hay personaje, situación, época o territorio que no pueda ser creado. No existen fronteras para la imaginación.
Tienes el mundo en tus manos. 
¡Escríbelo!

28 abril 2012

Fin de curso Taller de expresión oral y escrita

Ana, Paloma y Susana Santamarina,
quien pone voz a nuestros textos,
en presencia de  Fernando Llombet,
director pedagógico del Colegio Las Dominicas




El pasado día 23, con motivo del Día del Libro, tuvimos la oportunidad de volver a compartir unos minutos con los alumnos del Taller de expresión escrita y oral. 
Se entregaron los premios a los más destacados y para ello se consideró la evolución de cada alumno, su interés, constancia y la calidad de su trabajo. Se otorgaron los siguientes premios: 





1er premio: Ana Pozo. 
2º premio: Paloma Martínez. 
3er premio: Lidia Frías.

Quisimos hacer mención especial al esfuerzo y los logros obtenidos por Víctor Domínguez, Talía Rodríguez y María Basterra. 
El salón de actos estaba hasta la bandera
Para finalizar, Silvia Izquierdo leyó su texto “Mi libro”, que consideramos como el mejor texto del curso, exponente de la calidad de su escritura y su gran potencial. 
Estos fueron los premiados. Sin embargo, no queremos dejar de mencionar al resto de los alumnos del curso, Alejandra González, Andrea Fuentes, Paula Díaz, Pedro Pozo, Samuel Luzardo, Isabel Izquierdo, Elena Pozo, Andrés Urcola y Emilio Diáz, que con su trabajo y magnífica actitud han contribuido a que este Taller haya sido muy especial y satisfactorio. 
Deseamos que todos hayan disfrutado y aprovechado, al menos, tanto como lo hemos hecho las profesoras. Hemos aprendido mucho de todos vosotros y con todos vosotros. 
Gracias a todos y ¡adelante! ¡A escribir!
Nuestros jóvenes escritores,
Talía, Victor, Ana y Paloma en otro
momento de la entrega de premios

25 marzo 2012

No hay más puertas.


Estaba todo oscuro. Aquel lugar era húmedo y a penas corría una brisa. Sentía cómo el frío cortaba la piel de mis labios. Fui levantándome poco a poco. Estaba descalza, con un trapo por vestido y comenzaba a sentir el pánico en mis huesos. Presentía que esto no iba a ser una broma que acabaría en un simple mal recuerdo. El terror me paralizaba, no notaba parte alguna de mi cuerpo, solo el corazón, que daba con fuerza sus latidos más angustiosos.

     Pasó mucho tiempo hasta que comencé a ser consciente de lo que a mi al rededor sucedía. Seguía sin poder ver nada. Como estaba apoyada en una pared supuse que me encontraba en una habitación. Comencé a caminar arrastrando mis manos sobre ésta en busca de alguna salida pero mis dedos apenas notaban la presencia de la pared. Se me ocurrió calentarlos uno por uno en mi boca y volví a recorrer la habitación en busca de una salida. Esta segunda vez tuve más suerte. Crucé los dedos de la mano con la que no sujetaba el pomo y giré la otra con la esperanza de que la puerta se abriera. 

     Sin embargo, tras esa puerta no se encontraba lo que yo tanto ansiaba, una escapatoria. Había entrado en otra habitación y tras mi espalda se desvanecía la puerta que acababa de cruzar. Me encontraba en un lugar sin fin, el suelo se extendía bajo mis pies sin encontrar un lugar donde terminar. Ahora estaba confusa, no comprendía qué estaba pasando y lo único que se me ocurrió era que todo esto formaba parte de uno de mis sueños, me tumbé y esperé. El tiempo pasaba y cada vez estaba más segura de que no me despertaría. De repente un calor abrasador cubrió todo mi cuerpo. Notaba las gotas de sudor descendiendo por mi rostro. El suelo comenzaba a quemar y cada vez ardía más. Mis pies descalzos comenzaron a correr para no quemarse. Pronto divisé otra puerta, pero cada vez que la creía cerca, volvía a ver una distancia inmensa hasta ella. En un último intento eché a correr sin apenas coger aire y esta vez logré llegar hasta ella.

     Estaba tirada en el suelo, la puerta, tras yo haberla cruzado, se había desvanecido igual que la otra. Intentaba recuperar el aliento pero la velocidad a la que iban mis pulmones  me impedía coger una bocanada de aire. Mi corazón latía con tanta fuerza que sentía cómo atravesaba mi pecho con cada latido. Mis pies carecían de piel y la sangre  fluía sobre ellos. Sólo tenía ganas de terminar con aquel sufrimiento.  

    Cuando alcé la mirada, me percaté de que no estaba sola. Contemplé cómo una larga fila de personas se extendía tras un río. Me levanté y comencé a caminar junto a la cola. El rostro de esas personas no tenía vida, estaba lleno de tristeza, de repente todas las miradas se dirigieron a mi. 

    ¡Estaban muertos! 
    
    Comenzaron a señalarme y a gritarme. Me apuntaban con sus dedos putrefactos y consumidos tras su muerte. Volvía a tener esa sensación de pánico en todo el cuerpo. Uno de ellos se acercó y me dijo: 

         –¡Ponte en la cola si tienes dinero, si no, ya puedes ir acostumbrándote a este mundo!, no todos tienen la suerte que tu has tenido.

     Yo seguía sin entender nada así que le pregunté:

         –¿Dónde estoy?
     
     El hombre se echó a reír bufándose de mi ignorancia:

         –Estás en el inframundo. Habías ido al infierno y te acaban de dar una segunda oportunidad, aprovéchala.

Texto: Silvia Izquierdo

24 marzo 2012

¿Por qué es tan difícil?


Seguramente a más de uno le ha pasado pero yo lo contaré desde mi propia experiencia. Todo empieza en el jardín de infancia, haces tus primeras amistades que sabes que van a durar para toda la vida. Piensas que nunca conocerás a alguien que encaje tan bien contigo, encuentras esa parte tan importante de tu corazón y poco a poco os hacéis más amigos y dices: Nada puede ir mejor.
Van pasando los años y llega el día de empezar a ir al colegio, tu amistad pasa, de compartir buenos momentos todo el día, a almorzar juntos, a estar esas tardes divertidas, y piensas: ¡ahora sí que nada puede ir mejor!
Cuando llegas a primaria, te das cuenta de que, también ese afecto que sientes desde pequeño pero que no te habías dado cuenta por fin recapacitas y lo admites: Ese me gusta.
A medida que avanza este ciclo, en el que todo el mundo comparte amores sin sentido, no te separas de él pero lo mejor es que no paráis de intercambiar sonrisas, era todo lo que yo necesitaba para estar feliz durante todo el día. Por cada gesto que hace, piensas que es una señal de que te quiere, como cuando en clase hablan del amor y os miráis: bueno, a ver, ten presente que es mi experiencia.
Al llegar a sexto de primaria piensas, ¿por qué es tan difícil de olvidar? Encima no solo es eso, es que cada vez te gusta más, es algo que no se puede evitar, y cada vez los años se hacen más largos, además de verlo todos los días se empieza a colar en tus sueños, ¡parece que lo hace adrede!
Cuando llegas a primero las cosas cambian, porque os aseguro que lo que piensas ahora no es un eres guapo y encantador, me gustas, eres mi mejor amigo, sino que por fin, te das cuenta de que nada te puede parar, algo tan fuerte que no sabías que existía te mata desde dentro, por fin descubres que lo que pasa es que te has enamorado. El problema es: ¿Él siente lo mismo? ¿Es un amor imposible? ¿Somos capaces de dar un paso más? Hasta te planteas olvidarlo y tras varios intentos descubres que lo que haces no tiene sentido, utilices el método que utilices, ya es imposible.
Todo lo que pasa se convierte en una duda, hasta intentas recordar el por qué de todo esto, lo fácil que era antes ir a saludarlo y jugar con él un rato… Piensas que si te acercas interpretará como que le gustas y la relación cambiará, pero… ¿Por qué no te dice algo sobre ese tema?, tampoco es tan difícil mandar una señal, ¡es una necesidad para quitar de en medio esa desesperación!
Pero cuando has pasado tanto tiempo así, viéndole el doble sentido a las cosas y madurando, esperas alguna señal y depende de cómo sea tu película, tiene un final feliz o no. En mi caso,  ya se han recibido señales por parte de él,  pero el problema que me planteo ahora es: ¿cómo le mando yo las mías?

Texto: Isabel Izquierdo.

23 marzo 2012

Aun sigo aquí.


Aun sigo aquí después de aquel accidente en la playa de California. Fue así:
   Estaba en la playa más conocida de mi país, hasta que se me ocurrió la estúpida idea de bañarme, entraba lentamente y localizaba una sombra a unos tres metros de mí, ¿sabéis que era? Un tiburón que perseguía a un pescado que  intentaba alejarse de semejante monstruo lo más rápido que le permitían sus pequeños aleteos.
   Corría hacia mí. Sin que yo me diera cuenta, el saltó, y me mordió en la extremidad superior derecha, intenté deshacerme de él pero cada vez sus dientes apretaban con más fuerza. Fue tan fuerte la mordedura que me quedé inconsciente. Cuando  desperté creía que era una pesadilla pero estaba equivocado, destapé las sábanas, observé muchas mordiscos y desgarres que ese animal  había hecho en mi cuerpo.
   Al día siguiente mis padres me visitaron y charlaron conmigo:
–¿Hijo, aún sigues vivo? –susurró mi madre aterrada por las heridas graves. Ese tiburón casi te devora por completo, espero que te den el alta lo más pronto posible.
–Lo único que recuerdo es que ese bicho me intentó llevar mar adentro lo más rápido que podía, no lo consiguió.
–Por cierto he traído el periódico de hoy en el que hay una cosa que te gustará-dijo mi padre
–¿Han acabado con él?- pregunté.
–Se acabó la terrorífica amenaza. No volverá a dañar a ningún otro– se alegró mi padre.
–Por fin volveré a dormir tranquilo.
Texto: Víctor Domínguez.

22 marzo 2012

Donde el conejo ríe.


Hacía unos pocos días que había llegado a este raro país y ya conozco a algunos de sus extraños y lúdicos habitantes. Yo, quería saber más sobre este sitio, deseaba descubrír todos sus secretos.
Querida,-empezó Dupre-has caído en un mundo de chalados, el último lugar donde alguien quisiera acabar, hay que estar muy tarado para pensar quedarse aquí, tan loco como yo. ¿Estas segura que es tu decisión?

Lo más fácil sería volver al mundo real, pero eso si que sería de locos, ¿quién regresaría a esa tierra de hipócritas y codiciosos por el poder? Comparado, se esta muy bien aquí. Lo bueno de este lugar, es que es muy divertido, nunca sabes que va a pasar, por ejemplo: el día y la noche no tienen hora fija, ahora mismo podría volverse de noche. Lo malo, es que tiene razón, es un mundo de tarados, están armados hasta los dientes, no se por qué, es algo que quiero descubrir. Otro ejemplo, un simple objeto, como el bastón que lleva él, se convierte en una pistola. Pero toda decisión tiene sus pros y contras, si todo fuera hermoso seria  un simple sueño. Solo tendría una oportunidad para dar mi respuesta, ¿cuál sería?
-La que estaría mal yéndose de este maravilloso mundo sería yo y, como tu has dicho, hay que estar muy loco para quedarse aquí, ¿entiendes? -Le contesté.
Dupre se quedó extrañado, lo más seguro por mi extraña respuesta, estaría pensando que yo me quería ir. Así que seguí:
-Mira, te diré un secreto, estás completamente loco, pero sabes, las mejores personas lo están.

Creo que eso le tranquilizó algo, porque me dio una sonrisa. Este sitio era más de lo que podía desear, no me quedaba nada importante en el mundo de arriba, mi hermana había fallecido y mis padres hacía ya un par de años, nadie estaría buscándome, pero aquí, ya había hecho buenos amigos  y se me haría muy difícil separarme de ellos, esta sería la mejor opción. Como he dicho antes, si todo fuera hermoso sería un simple sueño, pero este mundo no es uno, y si lo fuera, sería lo contrario, una pesadilla. Si no consigues adaptarte a este reino nada más llegar, podrías morir en menos de una semana. Yo, Alicia, empezare mi vida de cero, mi aventura, en este reino de maravillas y temores, en Wonderful Wonder World, pero hoy solo me preocuparé de pasarlo en grande con mi compañero el Sombrerero, Blood Dupre.

Texto: Talía Rodríguez